El canal formal de alimentos del Perú — hoteles, restaurantes, catering — compra el 70% a través de distribuidores que exigen al menos 500 kg por semana y capturan 20–35% del precio final. Ningún pequeño productor supera solo ese umbral.
Mikuy agrega la oferta hasta que lo supera, y registra lo ocurrido en cada entrega: fecha comprometida frente a entregada, cantidad pedida frente a conforme, origen del lote. Eso se convierte en un puntaje OTIF por productor.
No tomamos inventario, no operamos flota, no manejamos cadena de frío y no custodiamos fondos de terceros. El comprador paga; el productor es libre, para siempre.
Por qué paga el comprador y no el agricultor. La oferta es el lado difícil de captar, así que su barrera debe ser cero. El comprador tiene el presupuesto — un restaurante de Lima gasta S/ 4,825 al mes solo en productos frescos — y recibe el mayor valor: tiempo y certeza. Los hoteles pagan hasta 40% más por calidad documentada.
Financiar la adquisición de compradores y un corredor operativo — no desarrollo. El motor está construido y el costo de desarrollo ya está absorbido, así que el capital va directo al lado del mercado que no hemos probado.
Cada fase lleva un criterio de cierre por escrito. Estamos construidos para ser rentables en pequeño — y para ser medidos antes de ser escalados.